Necesitará el mandato preventivo en caso de incapacidad para tomar decisiones como consecuencia de un accidente o una enfermedad grave. En él se regula su representación en asuntos personales, patrimoniales y en las relaciones jurídicas.
El mandato preventivo es un documento que, en caso de incapacidad para tomar decisiones de larga duración, otorga a terceros determinadas facultades para representar sus propios intereses. Con un mandato preventivo se evita en gran medida la intervención de las autoridades. El mandato preventivo abarca tres ámbitos de representación. Puede designar a un representante diferente para cada ámbito o encargar a una misma persona los tres ámbitos.
Cuidado
de la persona: el cuidado de la persona se refiere a su bienestar físico, mental y emocional, así como a la protección de su personalidad. Mediante el cumplimiento de lo establecido en el mandato preventivo, se pretende lograr la máxima autodeterminación posible a pesar de la incapacidad para discernir.
Gestión
patrimonial: al representante para el ámbito de la gestión patrimonial le delega la responsabilidad sobre su patrimonio y la tramitación de los asuntos corrientes, como el pago de facturas. El representante debe gestionar su patrimonio de forma adecuada: se encargará de que sus gastos de manutención estén cubiertos y de que sus facturas se paguen a tiempo. También puede delegar la gestión patrimonial en personas jurídicas, por ejemplo, en su banco.
Representación
jurídica: puede delegar la representación jurídica en personas físicas o jurídicas. De este modo, autoriza a un representante para que le represente legalmente ante bancos, autoridades, socios comerciales, familiares, etc.
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